Claves para hacer buena creatividad (2 de 2)

Publicado en Este trabajo es mío, Publicidad el October 22nd, 2012 por diegojambrina

En el anterior post os dejé la mejor exposición sobre la creatividad que yo haya visto en mi vida. John Cleese nos daba las claves para conseguir actuar de manera creativa en cualquier ámbito de la vida. 5 pasos a tener en cuenta: el espacio, el tiempo, el tiempo (otra vez), la seguridad y el humor. Pues bien, ahora yo os voy a dar una clave para aprovechar ese segundo tiempo. Será una clave para el que quiera hacer publicidad creativa.

Allá voy.

Elimina todo lo que puedas.

Las buenas ideas siempre sorprenden por ser sencillas. Nos causa asombro, nos despierta admiración por el creador y, claro que sí, envidia porque algo tan sencillo no se nos ocurrió a nosotros.

Sí, la sencillez es la clave en la creación publicitaria. Y para alcanzar este grado de perfección hay que eliminar.

El truco de una buena creatividad está en la eliminación de elementos.

Voy a tomar como referencia un anuncio de prensa para ejemplificar. Y, como todo el mundo sabe, para hacer un anuncio de prensa tenemos 4 elementos básicos.

1. Imagen
2. Titular
3. Cuerpo de texto
4. Logotipo

Puede que consigas un buen anuncio utilizando todos ellos. Pero será mejor si consigues transmitir el mensaje con uno menos. Y si consigues eliminar dos, será aún mejor. Y sería la hostia que consiguieras contar algo con uno solo. Parece imposible ¿verdad? Pues no lo es. Ahora lo vais a ver.

Primero, el anuncio con los 4 elementos.

1. Vemos un bosque por donde parece imposible transitar y una señal que nos advierte de que tengamos cuidado porque por allí puede aparecer un Land Rover (la silueta del vehículo es perfectamente reconocible). ¡¿Por aquí!? Sí, este todoterreno es capaz de rodar por donde le dé la gana.

2. El titular “Elige tu camino” nos invita a comprar el coche porque nos dará la libertad de transitar por donde nosotros queramos. Apoya a la imagen e incide en que no seremos nosotros los que van a pie por el bosque sino los que pueden aparecer por ahí montados en el Land Rover.

3. El cuerpo de texto actúa como acicate, algo que nos pincha en nuestro orgullo (casi siempre masculino) y refuerza el titular.

4. Y, por último, el logo que firma el mensaje.

Un buen anuncio ¿no?

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Y ¿qué pasaría si le quitamos el cuerpo de texto? ¿De verdad es necesario hablar de los CV del coche? ¿Es necesario que expliquemos el titular y el concepto que encierra? No. No es necesario. Así que se lo quito.

Sí, así mejor.

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¿Y si le quitamos el titular? ¿No basta la imagen para explicar el poderío del todoterreno, que va por donde parece imposible? Sí, yo quiero conducir un Land Rover como ese.

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¿Y si le decimos al cliente que no ponga el logo? Ni más pequeño ni leches, sin logo. ¿Sabríais quién es el anunciante? Los compradores potenciales de todoterrenos lo sabrían. La silueta de los Land Rover es perfectamente reconocible.

Efectivamente, mientras restamos elementos sumamos espectacularidad.

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Y para acabar, una acción de Ambient Marketing. ¿Qué os parecería encontraros con esa señal en el bosque; en una zona transitada por seteros, aficionados a la montaña o cazadores? Podríamos grabar un vídeo con cámaras ocultas, editarlo y viralizarlo. Ya se encargaría mi amiga de Especies 2.0 de trabajar esa última parte.

Bueno, pues ahí lo dejo. Si al Departamento de Marketing de Land Rover le interesa la idea aquí estoy.

Claves para hacer buena creatividad (1 de 2)

Publicado en Creatividad & Estrategia, Publicidad el October 15th, 2012 por diegojambrina

John Cleese, el genial cineasta y humorista inglés, ha dicho una cosa muy seria: “La creatividad no es un talento, es una forma de proceder”.

Todo el mundo cree lo contrario. La mayoría de las personas dicen que es imposible aprender a ser creativo; se es o no se es.

La mayoría de las personas están equivocadas. Hay fórmulas para aprender y John Cleese nos da algunas claves, entre chiste y chiste, en esta exposición.

Os recomiendo que no os la perdáis. Serán vuestros 35 minutos más productivos de hoy.

Para los que aún no estéis convencidos de invertir media hora de vuestra vida, os diré que podéis perderos perlas como esta: “Es más fácil hacer pequeñas cosas que sabemos hacer, que empezar grandes cosas de las que no estamos tan seguros”. O esta otra: ”¿Cuántos actores hacen falta para enroscar una bombilla? Sólo uno para enroscarla, pero miles para decir: Yo lo podría haber hecho”.

Y aquí os dejo los cinco puntos de los que John habla:

1. El espacio: un lugar donde nadie te moleste.

2. El tiempo: media hora para superar la ansiedad de enfrentarte a cosas importantes, como pensar.

3. El tiempo (otra vez): una hora para pensar y obtener soluciones.

4. La seguridad: nada podrá parar la creatividad salvo el miedo de cometer un error.

5. El humor: aunque los temas sean serios, ha de haber humor para ser espontáneos.

Thank you very much, John!

 

Charles Darwin y la creatividad publicitaria

Publicado en Creatividad & Estrategia, Este trabajo es mío, Publicidad el October 1st, 2012 por diegojambrina

Si Charles Darwin viviera hoy, sería un tipo cool.

Sus ideas revolucionarias, mente abierta y barba frondosa, sobre todo la barba frondosa, le encumbrarían a lo más alto. Y no importaría que trabajara en cualquier otro campo. ¡Ja, nunca mejor dicho! Lo hizo muy bien siendo naturalista, sí, pero podría haber sido un gran creativo publicitario.

¿Por qué no? ¿O a caso en la creatividad publicitaria no hay adaptación al medio?

Pues sí, la hay. Y cuanto mayor sea esa adaptación, mejor será el resultado. Sobre todo cuando se promocionan hábitos de vida. Porque cambiar las costumbres de la gente cuesta mucho más que conseguir un cambio de marca, y, para hacerlo, el mejor sistema es predicar con el ejemplo.

Aquí tenéis uno de los míos.

Un cartel luminoso que se carga durante el día para lanzar su mensaje durante la noche, y sin pilas, baterías o enchufes, tan sólo aprovechando al luz solar.

Cartel creativo que aprovecha la luz solar

Cartel creativo que aprovecha la luz solar

Y para acabar este post, dos teorías de la evolución diferentes a las del amigo Charles:

Guinness Evolution

Homer Evolution

Viajar por Alemania y Austria con una cámara de fotos (2 de 2)

Publicado en Alemania, Austria, Fotografía, Fujifilm X100, Viajar el September 24th, 2012 por diegojambrina

Fujifilm X100

Viaja tranquilo y paséate por Suiza antes de cruzar a la Selva Negra: Parte I

 

Salí de Suiza por Basel para adentrarme en el sur de Alemania y el oeste de Austria, y de paso dar un respiro a mi bolsillo.

Estos dos países son asequibles para el trabajador medio. Muchas gente se sorprende cuando digo que comer y beber en Alemania es incluso más barato que en España, y, para el aficionado a la cerveza, más placentero, pero la realidad es esa: mejores nóminas, alquileres mucho más baratos y precios aptos para invitar a una ronda.

¿A una ronda de qué? ¿Bretzel y cerveza?

No sería mala idea, pero no es bier todo lo que reluce.

El suroeste de Alemania, hasta llegar al extremo más oriental del lago Constanza, está lleno de viñedos. A ambos lados del río Rin y del lago, al que todos los autóctonos llaman Bodensee, la bebida amarilla más popular es el vino blanco.

Paseando entre viñedos en Meersburg by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

El lago Constanza es una zona muy visitada por los propios alemanes, sobre todo, de mediana edad. Aquí tienen sol, agua donde nadar, vino que beber y zeppelins con los que volar. Un estupendo vehículo para poder desplazarse por la zona sin necesidad de aguantar las constantes caravanas. Pero si no tienes los 200€ la media hora que cuesta un viaje, lo mejor es desplazarse en bici, en ferry o, por supuesto, en moto.

El zeppelin sobre vuela Lindau by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Fue el ferry el vehículo que elegí para llegar hasta Konstanz. Desde Meersburg, el pueblo perfecto para alojarse en la zona,  salen ferrys cada hora, y tras un paseo por el lago de 40 minutos  llegas a la ciudad más grande bañada por el lago Constanza.

Pero si la ciudad es grande, su fama es todavía mayor.

No es un mal lugar para darse una vuelta, pero las hordas de turistas que caminan por sus calles está totalmente injustificado. De hecho, hasta las fuentes se burlan de nosotros.

La fuente que no invita a beber de su nariz by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Otro de los lugares donde más turistas encuentras es Friburgo, pero esta ciudad, sin duda alguna, merece una larga estancia.

Suele ser la base favorita por todo el mundo para conocer la Selva Negra, una extensa zona del sur que va desde la frontera con Francia hasta el lago Constanza, y eso le quita cierto encanto, sobre todo para los que, como yo, al viajar al extranjero lo último que quieren es oír castellano, y hasta aquí llegan muchos autobuses con miles de españoles de mediana edad hacia adelante dispuestos a vivir un nuevo viaje de estudios.

Canales en Freibrug by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Wutachschlucht, St. Peter, Triberg, Schiltach y Gegenbach fueron mis destinos mañaneros durante los 5 días en los que me alojé en Freiburg.

Salir en moto por las carreteras de la Selva Negra es una maravilla. El asfalto es impecable, y no, no es ninguna leyenda sin fundamento; en Alemania el firme es así, firme. Las carreteras son sinuosas, pero con curvas muy abiertas que te invitan a girar la muñeca e inclinar la moto, y cuando llegas a los pueblos parece que has hecho un viaje al pasado. La arquitectura es fabulosa. Las casas de entramado de madera llaman la atención y despiertan nuestro respeto al seguir en pie 500 años después de haberse construido. Los turistas, la gran mayoría alemanes, pasean sin prisas y te sonríen. Y la cerveza, bueno, la Weissbier está fresca y rica. Unas cuantas más y me hubiera atrevido a hacer la foto de frente. Aunque con la Fujifilm X100 puedes acercarte hasta donde quieras y disparar en absoluto silencio y no perturbar la paz de quién lee el periódico.

Tranquilos en Gegenbah by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Para descansar de tanto descanso, se puede subir hasta Stuttgart, donde uno de los grandes atractivos es el Museo Porsche. Allí, cada uno de los coches parece un gran juguete, en su caja, listo para sacarlo y ponerlo a rodar. Es un museo para niños grandes a los que les gustan estos juguetes. Pero aconsejo a todo el mundo el Museo Mercedes-Benz, el otro gran atractivo de Stuttgart.

Ese es un museo sobre la historia del último siglo con el motor como hilo conductor; una maravilla de 7 gigantes plantas a las que dedicar un día al completo.

Porsche 911 by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

¿Y ya está? ¿Eso es todo lo que ofrece Stuttgart; dos museos de coches?

Stuttgart es una ciudad con un nombre más viejo que la propia ciudad. Fue sepultada en bombas y no quedó prácticamente nada en pie. Se reconstruyó lo que se pudo y se construyó casi todo desde la nada. Tal vez sea por eso por lo que no encuentras edificios que fotografiar, pero, sin embargo, sí se puede fotografiar la cantidad de vida que hay en calles, como este kiosko de cerveza.

¡En qué otro lugar se podría encontrar un kiosko donde no se vendan periódicos sino cerveza!

Descansando en el Palast der Republik by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Ulm es todo lo contrario.

Es una ciudad con su historia todavía en pie, aunque lo que más destaca es la mezcla de lo de ayer con lo de hoy. Casas, catedrales, ayuntamientos y mercados con cientos de años y estilo gótico conviven con edificios y esculturas recién nacidas y estilo postmoderno. Y lo hace con una armonía perfecta. De eso te das cuenta desde los 161m de altura del campanario de la catedral, el más alto del mundo (algo más de 700 escalones) y desde la orilla del río.

Paseando por Ulm by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Cosas altas en Austria también las hay. Los Alpes, por decir algo.

El oeste de Austria, la región conocida como Vorarlberg, es una maravilla de la naturaleza. Vayas por donde vayas estás rodeado por picos de unos 3.000 metros de altura, y no te queda otra que tragar saliva y maravillarte ante semejante grandiosidad.

Para llegar hasta el paso Bielerhöhe es necesario recorrer un puerto de esos de foto, que yo no saqué, pensando “ya lo haré a la vuelta”, y a la vuelta me fui por otro lado.

La carretera, Silvretta Hochalpenstrasse, está llena de curvas de 180º, estrecheces y bastante tráfico. Para acceder a ella es necesario soltar 11€, pero si ya has hecho 3.000Km para llegar hasta allí no es plan de darse la vuelta. Además, el tráfico era sobre todo sobre 2 ruedas, y ya sabemos que ese no molesta.

Una vez aparcada la moto, lo mejor es darse un largo paseo por las montañas, aunque, si no estás en forma, te puedes conformar en circunvalar el lago y sacar alguna que otra foto.

Descansando del paseo por Bierlerhöhe by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Hay muchos pueblos en Vorarlberg donde poder alojarse, se tiene también bastantes hoteles, pero sin duda alguna lo mejor es una casa rural en Schruns; por precio, por comodidad, por situación (cerca de la Silvretta Hochalpenstrasse y de otros interesantes pueblos) y por el lugar en sí. Un lugar al que Hernest Hemingway dedicó cierto tiempo de su vida y una porción de su literatura. Aunque esto mismo lo pueden decir Venecia, Pamplona, La Habana, Florencia, París… y no sé cuántos sitios más.

Bueno, la cuestión es que en Schruns y en sus alrededores cualquier persona disfruta de una buena vida.

Disfrutando de la noche veraniega en Schruns by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

De una buena vida y de un chocolate excelente. En Bludenz, un pequeño pueblo a escasos 17Km, se encuentra la fábrica de chocolate Milka, y su mejor publicidad no es la vaca pintada sino el olor que hay al pasar cerca de ella.

Viajar por Suiza con una cámara de fotos (1 de 2)

Publicado en Fotografía, Fujifilm X100, Suiza, Viajar el September 17th, 2012 por diegojambrina

Fujifilm X100

Primero la Parte I, pero no olvides cruzar la frontera y pasearte por Alemania y Austria.

 

El título de este post se podría completar con “y un presupuesto desorbitado”. Suiza no es país para pobres. Desde que te levantas hasta que te acuestas estás gastando dinero. Bueno, a decir verdad, también gastas desde que te acuestas hasta que te levantas, porque encontrar una habitación doble por menos de 100€ es prácticamente imposible.

Los hoteles son caros, los desayunos son caros, el transporte público es caro, los supermercados son caros, las entradas a los museos, el café, las cervezas, el pan… hasta el queso es caro. Y si te confundes de botón en el cajero automático y seleccionas la opción de “no hacer nada” te cobran euro y pico por la gestión.

Suiza, o la cueva de Alí Baba.

A pesar de ello, es un destino muy recomendable para pasar el verano, incluso para los que buscan sol, playas y vuelta y vuelta.

Un baño al pie de los Alpes by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

A Suiza se lo conoce como el país del agua. Cierto que no es un slogan demasiado creativo, Holanda también lo utiliza y Finlandia se jacta de ser “la región de los mil lagos”, pero refleja muy bien cómo es su geografía.

Las principales ciudades se encuentran a las orillas o cerca de un gran lago, pero no serán las principales ciudades las que salgan bien paradas en este post. Y es que algunas son tan ordenadas que aburren, caso de Ginebra, y otras tan bonitas que parecen de mentira, caso de Berna.

Berna es, sobre todo, para verla desde la distancia porque una vez te adentras por sus calles lo encuentras todo en su sitio, salvo pequeños detalles que te alegran el paseo, como estas piernas de metal que tratan eternamente de cruzar la carretera. Suerte para ellas que el tranvía hace tiempo dejó de correr por esas vías.

Pies, para qué os quiero by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Si entras al país por el sudoeste, es decir, Ginebra, lo más recomendable es invertir el máximo tiempo posible en los pequeños pueblos a las orillas del lago Leman, disfrutar de su tranquilidad, su historia y de las carreteras que los unen. Esto último lo podrás hacer vayas en moto, como yo, o en coche, porque, aunque hay tráfico, es fluido y no importa en absoluto circular despacio. Lo importante es el paisaje.

¿Y qué es lo que se ve?

Lago Leman desde las alturas by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Pues sí, una estampa difícil de encontrar en otra zona del mundo. Unas montañas espectaculares, un lago de 72Km de longitud y laderas empinadas llenas de oportunos viñedos verdes. Una maravilla para el fotógrafo con tiempo y una pesadilla para el turista aficionado a la fotografía que va acompañado por alguien que no lo es.

Pero además de viñedos, en el lago Leman puedes encontrar uno de los castillos más espectaculares que yo haya visto. Un castillo que pide a gritos ser visitado: El Castillo Chillon.

Es espectacular por el entorno en el que está, por su magnífica conservación, por su historia escrita sobre piedra y por cómo está organizada la visita. Perfecta desde el principio hasta el final. Eso sí, si se te ocurre ir en coche lo tendrás difícil para encontrar sitio en el pequeño aparcamiento; o vas a primera hora o lo dejas en el pueblo más cercano y te acercas andando. En mi caso no hubo problema; una ventaja más de ir en moto.

Castillo Chillon by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Hay más lugares de interés entorno al lago Leman: pequeños pueblos, como Cully, y otros más grandes como Vevey. También está Lausana, donde se da la curiosa combinación de borrachos y ausencia de bares. Suiza también tiene zonas oscuras de las cuales avergonzarse. Y Lausana es el perfecto ejemplo. Es el país del agua, no una isla, y, como en el resto de Europa, hay gente que lo está pasando realmente mal.

Para encontrar una oferta de ocio similar a la nuestra y poder tomarte una cerveza a las 8 de la tarde debes dirigirte al norte y adentrarte en la Suiza germánica. ¡Por fin una lengua inteligible! Ja, ja, genau! Y es que no se trata tan sólo de un cambio en el idioma. Es un cambio radical en la forma de vivir la calle. Y a mí, francamente, la vida francesa no me gusta nada.

¡Rumbo a Basilea!

Basilea es como una ciudad Alemana: viva, bonita, pero no artificial, con callejuelas, cervecerías, terrazas, plazas donde disfrutar del sol y gente que se dejar llevar por la corriente. Y no es una frase hecha.

A falta de mar donde refrescarse en los días calurosos, se lanzan a las aguas del río Rin y se dejan llevar. Plácidamente van de un punto a otro más abajo donde salen mojados, frescos y satisfechos del paseo.

Bañándose en el Rin by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Es un buen sitio para estar más de un día, pero los precios te invitan a seguir subiendo y cruzar la frontera. Incluso si tu idea es visitar Basilea, lo mejor que puedes hacer es alojarte al otro lado de la frontera, por ejemplo, en Weil am Rhein.

Mi viaje continuó por la Selva Negra, el lago Constanza y el oeste de Austria, desde donde volví a entrar a Suiza. De Alemania y Austria hablaré en el siguiente post. De momento, continuamos en Suiza.

Volver a entrar en Suiza fue un sock para el bolsillo, pero hay pecados que no se pagan con dinero. Bueno, sí que se pagan, pero hay bolsillos que no pueden.

La primera ciudad que visitamos fue San Galo, en alemán: St. Gallen. Lo digo porque suena mucho mejor en el idioma de Rammstein. Allí el principal atractivo es la biblioteca de abacial, en alemán: Stiftsbibliothek. También suena mejor. Y es una maravilla para la vista. Si hubiera puesto una fotografía del interior de esa biblioteca, no la hubiera hecho justicia, pero no la veréis, no porque yo no quiera, sino porque te obligan a dejar en una taquilla cualquier aparato que sirva para fotografiar.

Una vez dentro pensé: “me han cortado la lengua al no permitirme fotografiar”. ¡¿Cómo iba yo a explicar en el blog lo maravilloso de esta biblioteca?! Pues no puedo. Solo diré que se percibe la sensación de estar en una farmacia de hace unos cuantos siglos, rodeado de estanterías repletas de remedios naturales. Tal vez la inscripción de la entrada, la que reza “farmacia del alma”, fuera escrita por ese motivo o porque en ese espacio está una de las colecciones de libros más importante del mundo.

Por fin llegamos a Zürich, tras un horrible viaje por carretera. Evitamos la autopista para ver más país, pero lo único que vimos fueron rotondas cada dos por tres.

La conexión entre St Gallen y Zürich, la de Zürich y Luzern y la de Bern y Basel recomiendo hacerla por autopista. La carretera está llena de rotondas, limitaciones de 60Km/h y sin interés alguno paisagístico. Para ir de Luzern a Zermatt, de Ginebra a Lausana y de Lausana a Bern os aconsejo la carretera.

Bueno, por fin en Zürich, decía. Y es que ya tenía ganas de ver con mis propios ojos qué demonios hay en la ciudad donde los grandes ladrones esconden sus fortunas. Y lo que esconde la ciudad es un casco histórico plagado de callejuelas, cuestas, rincones y fuentes convertidas en piscinas.

Días de calor en el país del agua by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Ya os lo he dicho, es el país del agua.

Luzern también se refresca con las aguas de un lago, el Vierwaldstättersee. Y buena falta que nos hacía porque llevábamos dos semanas con más de 35º.

A lo largo del viaje existe la posibilidad de ver unos cuantos puentes de madera, pero tal vez el más famoso y fotografiado sea el Kapellbrüke de Luzern, por ser el más antiguo de Europa y el segundo más largo y, seguramente, porque el 17 de agosto de 1993 se quemó casi por completo. Seguro que algunos de vosotros recordáis las noticias.

La reconstrucción, o mejor dicho, la construcción del nuevo Kapellbrüke se hizo con tanto detalle y respeto por el original que cuesta creer que sólo tenga 18 años. E inspirado por ello, he preparado esta foto con un toque añejo.

Puente de madera de Lucerna reconstruido by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Los suizos son especialmente cuidadosos con sus tesoros nacionales. Lo hemos comprobado en muchos lugares, pero no así en Zermatt.

Zermatt es un pueblo al que nadie puede llegar en su propio vehículo. La entrada de cualquier coche o moto está terminantemente prohibida. Como alternativa, o, mejor dicho, obligación está el tren. Dicen que es para preservar el pueblo y su entorno de la contaminación. Sin embargo, la construcción allí es caótica. Edificios de 4 ó 5 plantas crecen como setas, sin orden ni concierto. Me recordó a Sapa, una ciudad al norte de Vietnam que crece cada día para dar cobijo a los miles de turistas que cada año se acercan hasta allí. Quien quiera más información sobre Sapa y el resto de Vietnam que se pase por aquí.

¡Pero qué bonito es el Matterhorn!

Cuesta dinero llegar hasta él, pero una vez arriba sólo piensas en la grandiosidad de la naturaleza y lo rico que está el Toblerone.

El Matterhorn, la montaña perfecta by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

A mí la naturaleza me emociona. Frente al coloso Matterhorn me fue imposible no sonreír como un tonto cada vez que lo miraba, pero donde se me puso la carne de gallina fue en el glaciar Aletsch. Una maravilla natural, poderosa, y frágil al mismo tiempo.

Se encuentra situada a una hora y media al norte de Zermatt. Y para llegar a él es necesario aflojar pasta y coger un teleférico que salva una altura de 1.124m en un ti-ta. Andar 15 minutos y coger un telesilla que te lleva hasta los 2.647m. Y desde allí sí, andar, paralelo al Grosser Aletschgletscher.

Untitled by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Me hubiera gustado acercarme más. Me hubiera gustado ver como el hielo se elevaba 3 metros por encima de mi cabeza. Me hubiera gustado tocarlo. Me hubiera gustado llorar.

Habrá segunda parte. ¿Y una tercera? Tal vez. Estad atentos; el sur de Alemania y los Alpes austriacos son una maravilla.

La película de los huevos: “La leyenda del indomable”

Publicado en Cine el September 4th, 2012 por diegojambrina

Sí, es la película de los huevos, “La leyenda del indomable”, aquella en la que se come 50 huevos duros en una hora sin ninguna razón aparente. Pero esta película es mucho más.

Se dice que es la más recordada de Paul Newman, y eso que este genio de la interpretación tiene decenas de obras míticas. Personajes como los de Butch CassidyHenry “Shaw” Gondorff son difícilmente superables, pero, al parecer, lo han sido. La gente tiene un cariño especial por Luke, el alegre y terco recluso, y siempre que la echan por televisión la ve y se divierte como la primera vez.

La sinopsis es bien sencilla: un hombre encarcelado por destrozar unos parquímetros no acata las normas de la cárcel y se rebela contra el sistema ganándose así la admiración de sus compañeros de celda.

Sí, la sinopsis es bien sencilla, pero el guión de Donn Pearce y Frank Pierson encierra otra historia, nada superflua, y acentuada por la fantástica dirección de Stuart Rosenberg.

Voy a ser claro: Luke es el Jesucristo moderno.

Luke es quien llena de esperanzas a los demás. Es quien sacrifica su vida por la de los demás, quien lucha sin armas, sólo con la palabra y las acciones… pero no es un ser divino. Eso también queda claro.  No se trata de la historia de Jesucristo localizada en un nuevo tiempo y espacio. Es una crítica feroz a la religión.

La película nos lanza mensajes para que interioricemos que cualquiera puede dar esperanzas a la gente. No hace falta ser hijo de ningún dios. Un borracho, un juerguista, un pícaro, un perdido… también puede ser el salvador.

El personaje de Paul Newman salva a todos sus compañeros de celda, con sus palabras, con sus acciones. Con su tozudez llena de esperanzas las que antes de su llegada eran vidas apagadas, aburridas y derrotadas. Y esa es la razón por la cuál esta película tanto gusta. El espectador siente su energía.

¿Queréis pruebas?

Empecemos por este fotograma. Miradlo y pensad a qué os recuerda.

Quién no vea ahí una crucifixión es que está ciego, o, peor aún, es que no quiere ver. Con los brazos en cruz, sobre tablones de madera y con las piernas cruzadas a la altura de los tobillos, Luke permanece satisfecho con su sacrificio. Se acaba de meter al cuerpo 50 huevos duros; una estupidez sólo realizada para el entretenimiento de sus compañeros.

Aquí tenemos la memorable escena de los huevos. Atentos al final, cuando la cámara se aleja para regalarnos esta preciosa toma sobre la que acabáis de leer.

Hay otra toma, en la que el símbolo de la cruz se nos muestra con total claridad. En esta ocasión, Luke ya está muerto, se expuso por voluntad propia y le mataron, convirtiéndose así en una leyenda, en un mártir, en un nuevo dios. Y la foto, que había sido rota por un arrebato de desilusión por uno de sus seguidores, se repara pasando a ser una estampa de adoración.

¿Es o no es una cruz? No, no es casualidad.

Tras su muerte, los compañeros de cárcel rememoran sus hazañas, rien sus chistes, alaban su desplante, su valentía… Uno de ellos incluso se convierte en un apóstol. Fue el personaje interpretado por George Kennedy (quien ganó un Oscar por aquella interpretación) quien cuenta cómo aún habiendo sido alcanzado por un tiro mortal, sonríe. Nadie pudo con él. Le mataron, sí, pero su influencia sobre los demás (lo que más temían los carceleros) continúa más viva que nunca.

¿A que os recuerda a aquella otra historia que nos ha contado la Iglesia, la que decía que Jesús murió por nosotros? Pues eso.

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También os sonará aquella frase de “dios, ¿por qué me has abandonado?”.

En “La leyenda del indomable” hay dos escenas que nos hacen pensar en Luke como el mesías desesperado por su desastrosa vida, pero a diferencia del cuento bíblico, lo que aquí se nos narra es distinto: aquí se afirma que no hay nadie allá arriba que pueda abandonarnos, ni mucho menos ayudarnos.

“Estoy hablando solo”, se dice a sí mismo Luke, tras invocar al imaginario señor.

Han pasado 45 años desde su estreno, allá por 1967, y, posiblemente, en mis 37 años (37 es también el número que reza en las prendas de reo de Luke) la haya visto unas 20 veces. Y volveré a verla, seguro.

No es que sea la mejor película de Paul Newman, para eso tendríamos que hablar de El buscavidas, Dulce pájaro de juventud, La gata sobre el tejado de zinc o El hombre de Mackintosh, entre otras muchas, pero es sin duda la más optimista de todas, la que te llena de energía, de esperanzas y te hace creer en la fuerza del individuo, algo tan importante en estos tiempos que nos ha tocado vivir.

Y para acabar, qué mejor que ver de nuevo la escena de Genoveva, un nombre muy bíblico ¿no creéis?

María Magdalena podría haberse llamado también, pero es mucho más elegante sugerir que mostrar.

“¡A mí me va a dar algo!”, “¡Frota, frota!”.

Destinos para viajar, padecer y disfrutar

Publicado en Fotografía, Viajar el July 24th, 2012 por diegojambrina

Hace unos días defendí el derecho a vivir experiencias desagradables. No es que me guste pasarlo mal, pero prefiero mil veces moverme por un país desconocido, aunque tenga que hacerlo en un tren por donde andan a sus anchas ratas, cucarachas, pulgas y turistas borrachos como cubas, a quedarme en mi limpia, aburrida y conocidísima casa.

Para mí, vacaciones significa viajar. Y viajar es vivir experiencias, y, éstas, a veces, pueden resultar no aptas para todos los estómagos. Pero, qué importa, los malos ratos del presente se convierten en divertidas anécdotas del pasado.

Bueno, y ¿cuáles son los mejores destinos? Eso es lo de menos, aunque si el idioma no se parece en nada al mío, mejor que mejor.

Aquí tenéis 5 destinos muy recomendables:

Vietnam

Mercado en Sapa, Vietnam

Lo mejor: La diferencia cultural. Es tan distinto a nuestra forma de vida que todo te llama la atención. Las ciudades, los pueblos, el paisaje, el clima, la gente… todo es diferente, diferente y maravilloso. Tienen un paisaje espectacular y muy variado. Puedes elegir mar, interior, llanuras y montañas. Aunque lo mejor es elegirlo todo.

Lo peor: La pesadez de los taxistas, en todo el territorio, y las vendedoras de Sapa, aunque al final acabas entablando conversación con ellas y haciéndote fotos.

La comida: Sólo una cocina la supera, la vasca. Pero he de reconocer que la vietnamita es muchísima más saludable.

Más información: Aquí. Y aquí.

Irlanda

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Lo mejor: El paisaje costero del suroeste de la isla y el ambiente de los pubs, tabernas y bares. Podría haber especificado más, diciendo que es en Temple Bar donde se vive entre pinta y pinta de Guinness un ambiente fabuloso, pero sería quitar mérito a cada ciudad, pueblo y rincón de Irlanda, y no sería justo.

Lo peor: El tiempo. Lluvia cada día es lo que te espera en agosto, pero es el peaje que hay que pagar por disfrutar de sus verdes paisajes. Además, siempre te puedes refugiar en sus pubs, tabernas y bares.

La comida: Bastante floja, pero tienen la sana costumbre de meter en cada menú la “sopa del día”, por lo que podrás comer sano, ligero y barato.

Más información: Here. And here.

Roma
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Lo mejor: El arte, la arquitectura y la historia. Sé que no es un país, y que puede parecer excesivo centrar unas vacaciones de verano en una sola ciudad, pero es tan grande, tan grandiosa, que dos semanas en la que fue la capital de un imperio pueden llegar a resultar escasas.

Lo peor: Los turistas. Muchos y muy pesados. Competirás con ellos en cada museo, en cada restaurante, en cada calle. Pero hay trucos, como levantarse y acostarse pronto.

La comida: Pues buena, qué te voy a descubrir yo. Pero ojo con los precios. En Roma se puede comer poco y caro, pero también mucho y barato. Eso sí, la pizza te tiene que gustar.

Más información: Ulteriori informazioni.

Provenza

Luz y color en las calles de Arlés by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

Lo mejor: Los pequeños pueblos de casas claras y contraventanas de colores. Hay muchos pueblos con un encanto especial, pero Arlés es lo mejor de lo mejor. Tienes callejuelas, paseos por la ribera del río, mercados, ruinas romanas y el espíritu de Vincent Van Gogh en cada rincón.

Lo peor: Los horarios. Mercados, restaurantes, bares, museos… todos tienen prisa por irse a sus casas.

La comida: Con dinero se come muy bien. Con poco dinero, no se come, ni bien ni mal, simplemente se ayuna. Pero si esa opción no te gusta, puedes abastecerte en los mercados de la mañana de comida preparada o queso para picar y vino para tragar.

Más información: Ici. Ici aussi. Et plus.

India
Turbantes by Diego Jambrina (Elhombredemackintosh) on 500px.com

 

Lo mejor: La arquitectura. India es un país inmenso, así que me centraré en el llamado “triángulo de oro”. Aquí hay unos palacios maravillosamente conservados o rehabilitados que provocan el síndrome de Stendhal. Es muy recomendable ir cuanto antes para evitar el excesivo calor y las avalanchas de turistas.

Lo peor: La normalidad con que los indios viven la miseria extrema de una gran parte de la población.

La comida: De la comida callejera nada puedo decir. El aspecto de las cocinas no invita a comer. No me atreví a dar un bocado. De la comida que se ofrece en los restaurantes puedo decir que no está mal, pero es muy poco variada.

Más información: Aquí. Y aquí un poco más.

Creatividad, rebajas, cine, inspiración y diversión

Publicado en Creatividad & Estrategia, Este trabajo es mío, Publicidad el July 9th, 2012 por diegojambrina

Un creativo publicitario debe nutrirse del mundo que le rodea.

Solemos, habitualmente, acudir a otras creatividades publicitarias para ponernos a tono, estirar la mente y lograr nuevas ideas, pero no deberíamos ceñirnos exclusivamente a ellas. Además, corremos el peligro de repetirnos, algo de lo que ya he hablado en algún que otro post.

El día a día es, en muchas ocasiones, mucho más inspirador.

Escuchar una conversación mientras se viaja en Metro, leer las noticias de los periódicos, observar a la gente cómo actúa ante una determinada situación, abrir el frigorífico, y encontrárselo vacío, o ver cine puede resultar mucho más inspirador. Tan sólo has de estar alerta.

En este escaso, la inspiración vino de “El camarote de los hermanos Marx”.

Toca la imagen y entra

Pero es tan sólo eso, inspiración.

Uno debe tener en la mente lo que desea transmitir para que lo que está viendo en ese momento le sirva de inspiración.

¿En qué estaba pensando yo cuando oía decir a Groucho Marx “Las uñas cortas, que aquí va faltando sitio”?

Pues en el éxito de las rebajas, en la locura desatada por los bajos precios; todo el mundo quiere, todo el mundo desea, todo el mundo necesita. Y ese requerimiento, ese deseo, esa necesidad se da en un mismo lugar. ¿Dónde? En quien firma el anuncio, en este caso, el Centro Comercial Bidarte.

Durante estos días se está hablando mucho de una campaña de Carlsberg basada en la película “La gran escapada”. Este es otro ejemplo de publicidad inspirada en el cine. Y es otro ejemplo, como mi humilde gráfica para el humilde centro comercial, de que la creación fue divertida, aunque no tanto el resultado. Sí, el proceso creativo fue divertido, pero el resultado final es aburrido. Y lo afirmo así para con el spot de Carlsberg como para mi creación.

Me aburre verlos.

¿Sabrías decirme qué falla?

¡Cuántas veces habré visto yo esta película merendando en el suelo del salón un sábado por la tarde!

Una chuleta suculenta para vender másters

Publicado en Creatividad & Estrategia, Este trabajo es mío, Marketing Directo el June 24th, 2012 por diegojambrina

Marketing Directo creativo

Recapacitar está en desuso. Nos tomamos las cosas como vienen, sin pensar en su significado, importancia, banalidad, idoneidad, color… ¡qué más da, es así y punto! Y así nos va.

¿Alguien ha pensado alguna vez en por qué al marketing directo se le llama así?

Me acuerdo de que hace unos años, el responsable del departamento de marketing de una gran empresa internacional tenía como cargo en su tarjeta “Director de Marketing Directo”. ¡Coño! Yo, como fiel defensor de esta herramienta, me dije a mí mismo “hostias, aquí o están muy especializados o tienen un exceso de personal o este tío no tiene ni puta idea”. Bueno. Yo le pregunté por el tema y me dijo. “Claro, porque el marketing que yo promuevo es directo, directo al consumidor”.

La respuesta, aunque algo ingenua y falta de conocimiento, no dejaba de tener cierto sentido. Directo al consumidor. Sí, así debe ser el marketing, y, en especial, el “marketing directo”.

Volviendo a la pregunta que he planteado; seguramente todos los que nos dedicamos a la publicidad nos hemos dado cuenta de lo que encierra el nombre “marketing directo”, pero muchas veces nos olvidamos de ello.

Para hacer una buena acción de comunicación es absolutamente imprescindible tener claro quién es el público objetivo, a quién nos tenemos que dirigir directamente. Así que, si os llegan briefings donde ponga por algún lado “público general” o “ciudadanía” o “mujeres y hombres de entre 20 y 80 años”, quemadlo. Y si podéis, al ejecutivo que os lo ha dado, también.

marketing directo creativo

Un click en la imagen para ver el marketing directo.

En el caso que expongo aquí, el Público Objetivo estaba formado por personas que se habían interesado por los másters de Esden, pero que no habían tomado aún la decisión de invertir un dineral en su formación.

Así que, teníamos a personas jóvenes, recién licenciadas, o trabajadores jóvenes también, con interés por seguir con su formación. En cualquier caso, eran hombres y mujeres que venían de un largo proceso de formación (mínimo cuatro años de carrera) y que sabían perfectamente que lo que necesitaban no era seguir empollando, ni aprobar, fuera con chuletas, copiando o memorizando, sino aprender.

Pues, ponte en su lugar, en el lugar de ese definido y concreto público objetivo, y dales justamente lo que quieren.

La globalización en las ideas

Publicado en Creatividad & Estrategia, Este trabajo es mío, Publicidad el June 12th, 2012 por diegojambrina

Los ladrones de ideas son los ladrones más ruines que existen, tras los banqueros, claro, porque delinquen sin riesgo.

No hace mucho más de 10 años comprábamos libros de creatividad, por supuesto, a Andoni de AM Libros, para inspirarnos. Hoy seguimos haciéndolo, pero tenemos mucho más donde robar. La tentación es enorme, tanto como el propio Google. Y es muy fácil apropiarse de una creatividad y llevarse el mérito. Además, ¿quién puede demostrar que el creativo conociera la existencia de esa otra obra?

Durante muchos años, he creído firmemente en la culpabilidad de muchos creativos. Aseguraba sin que me temblara la lengua que entre creativos había ladrones, que se les iba la mano con la inspiración. Pero hoy, voy a romper una lanza por uno de ellos. Yo mismo.

¡Coño, claro, ¿o acaso creíais que podría hablar de otro creativo que no fuera yo con conocimiento de causa?

Yo conozco mi caso. Conozco el briefing de partida, el concepto que quería transmitir, la inspiración y el resultado. Además, después de presentar el trabajo me enteré de la existencia de la otra campaña, y fue cuando me dije “¡hostias, si no fuera porque mi trabajo no se hizo público, juraría que este cabrón me ha copiado!”.

Así que, si no nos copiamos mutuamente, ¿qué ocurrió?

Pues sencillamente que los dos nos inspiramos en el artista chino Liu Bolin y en sus fotografías. Tomamos como referencia, una vez más, el arte.

De la publicidad inspirada en el arte ya hablé en mi post anterior. Pasaros por aquí y veréis una genialidad creativa.

Pero centrémonos ahora en Liu Bolin. Y es eso precisamente lo que os voy a pedir: concentración.

Porque concentración es lo que hace falta para distinguir al personaje entre tantos osos de peluche. La segunda foto es más evidente, pero aún así sorprende ¿verdad?

Impresionante este hombre, su idea y su plasmación. Aquí tenéis más ejemplos.

Y es esto lo que nos llevó a dos creativos separados por la distancia a crear dos creatividades idénticas. La inspiración y el concepto creativo.

Aquí tenéis la que hizo el equipo de Ogilvy y Mather Shangai.

Y esta es la mía.

Pinchad en la imagen para verla entera y flipad con el parecido más que razonable.

El hecho de que los dos pensáramos en que aún estando delante de nuestras narices, estos dos colectivos, los niños y las mujeres, pasaran desapercibidos, nos llevó al mismo resultado.

Aquí no hay plagio, no hay inspiración desmedida por parte de ningún creativo en el trabajo de otro. Ni yo había visto su trabajo ni él, o ella, había visto el mío, porque, insisto, este anuncio no se llegó a publicar. ¿Por qué no? Porque a aquel concurso público se presentaron otras agencias con mejor… no sé, con algo mejor, aunque no diré qué.

Como dice mi ama “unos nacen con estrella y otros estrellados”. Y mientras el equipo de Ogilvy y Mather Shangai se llevó un premio de creatividad con la campaña para UNICEF, yo, con la misma creatividad, me llevé otra desilusión.

¡Malditos todos los concursos!