Una chuleta suculenta para vender másters
Publicado en Creatividad & Estrategia, Este trabajo es mío, Marketing Directo el June 24th, 2012 por diegojambrinaMarketing Directo creativo
Recapacitar está en desuso. Nos tomamos las cosas como vienen, sin pensar en su significado, importancia, banalidad, idoneidad, color… ¡qué más da, es así y punto! Y así nos va.
¿Alguien ha pensado alguna vez en por qué al marketing directo se le llama así?
Me acuerdo de que hace unos años, el responsable del departamento de marketing de una gran empresa internacional tenía como cargo en su tarjeta “Director de Marketing Directo”. ¡Coño! Yo, como fiel defensor de esta herramienta, me dije a mí mismo “hostias, aquí o están muy especializados o tienen un exceso de personal o este tío no tiene ni puta idea”. Bueno. Yo le pregunté por el tema y me dijo. “Claro, porque el marketing que yo promuevo es directo, directo al consumidor”.
La respuesta, aunque algo ingenua y falta de conocimiento, no dejaba de tener cierto sentido. Directo al consumidor. Sí, así debe ser el marketing, y, en especial, el “marketing directo”.
Volviendo a la pregunta que he planteado; seguramente todos los que nos dedicamos a la publicidad nos hemos dado cuenta de lo que encierra el nombre “marketing directo”, pero muchas veces nos olvidamos de ello.
Para hacer una buena acción de comunicación es absolutamente imprescindible tener claro quién es el público objetivo, a quién nos tenemos que dirigir directamente. Así que, si os llegan briefings donde ponga por algún lado “público general” o “ciudadanía” o “mujeres y hombres de entre 20 y 80 años”, quemadlo. Y si podéis, al ejecutivo que os lo ha dado, también.
Un click en la imagen para ver el marketing directo.
En el caso que expongo aquí, el Público Objetivo estaba formado por personas que se habían interesado por los másters de Esden, pero que no habían tomado aún la decisión de invertir un dineral en su formación.
Así que, teníamos a personas jóvenes, recién licenciadas, o trabajadores jóvenes también, con interés por seguir con su formación. En cualquier caso, eran hombres y mujeres que venían de un largo proceso de formación (mínimo cuatro años de carrera) y que sabían perfectamente que lo que necesitaban no era seguir empollando, ni aprobar, fuera con chuletas, copiando o memorizando, sino aprender.
Pues, ponte en su lugar, en el lugar de ese definido y concreto público objetivo, y dales justamente lo que quieren.




