Leer, viajar, huir.

Publicado en Fotografía, Literatura, Viajar el March 31st, 2014 por diegojambrina

Este fin de semana he sufrido una borrachera de sinceridad, y la resaca está siendo insoportable. Los estúpidos trucos en los que creía para superarla, esta vez, no me han servido para nada. He vomitado todo lo que llevaba dentro, y, aún así, las palabras continúan perforándome el estómago. Necesito otra cosa. Necesito un libro, una película, un viaje. Necesito huir.

Aunque, por alguna razón que sospecho, esta vez voy a necesitar algo más.

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La fotografía como expresión emocional

Publicado en Arte, Fotografía el March 10th, 2014 por diegojambrina

La fotografía es una actividad que resulta fácil de calificar, pero difícil de entender. Y lo es porque apenas han pasado 150 años desde su aparición. Nadie discute que la pintura sea una disciplina artística, y nadie lo hace porque los seres humanos compartimos con ella el mismo origen: las cavernas. Somos coetáneos. Sonrío al pensar cómo algún loco cavernario sentía orgullo creador por pintar su mano en la pared de su cueva y sus compañeros de vivienda se burlaban de él gritándole “¡pero si solo es tu mano, pringao!”.

Eso mismo es lo que ocurre ahora con ciertas fotografías. Son simples manos, o pies, los que llenan el encuadre, y no entendemos que su significado nada tiene que ver con la anatomía.

Se ha hablado mucho sobre esto y hasta se ha escrito de manera sesuda. Joan Fontcuberta tiene un libro titulado “estética fotográfica” muy interesante. En él se recogen ensayos de pioneros y artistas de la fotografía y de otras disciplinas. Escritos que a pesar de estar redactados hace más de 60 años tienen plena vigencia; lo que reafirma la idea de que la fotografía no está siendo valorada por todo el mundo como lo que es: una disciplina artística, un medio de comunicación y una herramienta de documentación, aunque no precisamente en este orden.

Yo he tratado mucho tiempo la fotografía como una herramienta de documentación, y en este blog lo podéis comprobar, pero estoy abriendo mi mente y mi lente, y en este post no vais a ver lugares sino ideas.

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Vivir en libertad

Publicado en Algorta, Arte, Bizkaia, Euskadi, Fotografía, Fujifilm X100, Getxo el February 13th, 2014 por diegojambrina

Casi todo el mundo teme a la muerte. Piensa en ella, se estremece y actúa con la esperanza de darle esquinazo tanto tiempo como pueda, dejando la vida para otro momento, momento que jamás llegará.

Eduardo Larrea, alias “El Divino”, alias “Karolo”, no es como casi todo el mundo. Él espera a la muerte tranquilo, con las manos en los bolsillos, vacíos de dinero y llenos de vivencias.

Su casa, a la que llama “txinbito”, no es más que un minúsculo lugar en el pequeño barrio de El Puerto Viejo de Algorta (Getxo, Bizkaia). Dos ventanas, las dos rotas; una puerta, rota; una taza de váter; un camastro y pocas cosas más es lo que tiene. Pero cosas son. Nada sin importancia. Karolo es un hombre rico, que atesora algo que muy pocos llegaremos a soñar: una vida en completa libertad.

Una vez tuvo un trabajo, uno de esos de 8 a 3 y de lunes a viernes. Cuatro años en un banco, en Barcelona. Cuatro años viendo a las mismas personas, haciendo lo mismo día tras día, hasta que se encaró con el miedo y le dijo: ahí te quedas.

Viajó por todo el mundo. La lista de países es envidiable hasta para un turista adinerado de hoy. Y vivió como siempre había querido vivir, sin ataduras de ningún tipo.

Jamás volvió a tener la seguridad de un empleo fijo, ni una nómina, ni una rutina, ni un jefe, ni nadie que le obligara a hacer lo que él no quisiera hacer. Cantó, bailó, posó, pintó y actuó en unas cuantas películas, como en “El fabuloso mundo del circo”, compartiendo escena con el gran John Wayne.

 

Eduardo Larrea, nacido en el Puerto Viejo de Algorta en 1931, murió en el instante en que salió por la puerta de aquel banco en Barcelona, el mismo instante en que nació su personaje inmortal.

 

Su gran parecido con las imágenes clásicas de Cristo, le ayudó a trabajar de modelo de múltiples pintores, entre ellos Dalí, quien le contrató para alguna de sus creaciones y con el que estuvo en su casa de Cadaqués. Se le empezó a conocer como “El Divino”.

Jamás ha ganado más dinero que el necesario para vivir, aunque pudo haberlo hecho, pero la industria discográfica ya era voraz en su época, y sus presiones no pudieron doblegarlo. Ahí se queda la industria, su dinero y Luis Mariano, quien, envidioso y temeroso de la calidad vocal de “El Divino”, hizo que prescindieran de él en los escenarios de París.

Italia, Bélgica, India, Estados Unidos, Turquía, Suecia… en cada uno de estos lugares “El Divino” ha amado la libertad y ha sido quien ha querido ser. Ahora, vive sus últimos años en su pueblo natal, y comparte su tiempo con quien quiera escucharle.

Si algún día visitas Algorta y te cruzas con él, párate, escúchale y aprende a ser tú mismo.

Si quieres saber más de Karolo y su filosofía, Kepa Acero hizo hace tres años unos vídeos en los que se muestra tal y como es.

“Procura ser feliz con poco”
Karolo, “El Divino”.

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El aprendizaje duele

Publicado en Arte, Fotografía el February 10th, 2014 por diegojambrina

Es importante que sepas que el aprendizaje duele. Y cuanto más viejo seas, mayor será el dolor. Así que, si te perturba compartir cama y comida con los sentimientos, joder, no abras la puerta. El aprendizaje jamás deberá cruzarla.

 

Solo cuando no tenemos puerta que cerrar, es cuando aprendemos.

Con pocos años y ninguna vergüenza estamos dispuestos a aprender. Lo estamos tanto que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Todo lo que hacemos es una magnífica creación, aunque sea la mayor tontería del mundo. Y con cada tontería, avanzamos, ganamos, disfrutamos y, por supuesto, aprendemos.

Pero esto ocurre cuando somos niños, cuando los sentimientos y el orgullo aún no se han cruzado en el camino. Y una vez que se cruzan, todo se lía.

Como resultado de ese cruce, surge el dolor. Y dependerá de tu umbral del dolor, tu capacidad para aprender. Además, las miradas y las palabras, pasan de ser animosas y mimosas, a hirientes y perturbadoras.

Y así, cuando decides apuntarte a clases otra vez, y recibes las críticas de los profesores, duele.

Y así, cuando decides participar en concursos y los fallos de los jurados no muestran entusiasmo por tus creaciones, duele.

Sí, cuando decides abrir la puerta al aprendizaje, estás dejando pasar el dolor.  Y cuanto más viejo seas, mayor será el dolor. Pero no te preocupes demasiado tiempo. Piensa. Recapacita. Escribe un post. Lee un post. Y después, siente, avanza, disfruta y aprende.

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El Puerto Viejo de Algorta, un aliado del tiempo

Publicado en Algorta, Bizkaia, Euskadi, Fotografía, Getxo, Viajar el January 15th, 2014 por diegojambrina

El tiempo es uno de esos enemigos a los que se odian hasta llegar a la locura. Si por nosotros fuera, acabaríamos con él para siempre. Pero siempre es mucho tiempo, y terminaríamos cansándonos. Esto nos lleva a pensar, al menos lo pienso yo, que el tiempo es, en ocasiones, un gran aliado. Se alía con el buen gusto, con el sabor, con las tradiciones y con el Puerto Viejo de Algorta (Getxo, Bizkaia).


Un pueblo rojo y blanco by Diego Jambrina on 500px.com

El Puerto Viejo de Algorta es uno de esos lugares moldeados por el tiempo.

La madera y la pintura que la cubre, el hierro y la piedra, el trabajo y la piel de sus vecinos notan sus efectos.

Pasear por las estrechas y empinadas calles es una actividad que lleva poco tiempo. Tan solo tiene dos cortas calles principales, dos calles secundarias y unas cuantas callejuelas por las que nadie pasea a no ser que sea vecino o fotógrafo. Y a pesar de su pequeño tamaño, podríais pasar aquí todo el día.

Tiene varias zonas donde sentarse y ver pasar el tiempo. También tiene cinco bares y cuatro restaurantes a los que, por su calidad gastronómica y ambiente arrantzal, acuden a ellos cada fin de semana muchos algortarras, gente del resto de Bizkaia y, se empieza a notar ahora, ciertos turistas del Estado y unos poquitos extranjeros.


Estrechos pasos que animan a descubrir by Diego Jambrina on 500px.com

Es evidente que los turistas que se asoman al norte cada vez quieren conocer más y vivir experiencias cercanas al pasado, por su gastronomía y arquitectura, que los atractivos de Bilbao no pueden complacer por sí solos. Por eso, el Puerto Viejo de Algorta es un rincón que complementa perfectamente al titanio del Museo Guggenheim, los lienzos del Museo de Bellas Artes y las tiendas de la Gran Vía.

Si se piensa en un fin de semana en Bilbao o, mejor aún, en un puente, es absolutamente imperdonable no visitar este viejo puerto.

Pero más viejo que el mismísimo Puerto Viejo es Karolo. El personaje más famoso del lugar, un bohemio, como se define a sí mismo, alegre, abierto, soñador y algo loco. Dice que ha viajado por todo el mundo, ha vivido en tantos países que ni él mismo se acuerda, ha trabajado en la televisión, la radio y el cine y se ha codeado con los actores del Hollywood dorado. Las paredes de su casa están adornadas con fotografías y recuerdos de aquellas estrellas, y, si mostráis interés, os invitará a comprobarlo.

Es el máximo representante de la hospitalidad de la gente que vive aquí.


El viejo más viejo que el mismísimo Puerto Viejo by Diego Jambrina on 500px.com

Seguramente Karolo vivió los años en los que la actividad principal de sus vecinos era la pesca y su comercialización. Cuando el Puerto Viejo no era tan viejo, las txalupas salían a la mar y volvían con fresco y brillante género. De todo aquello, hoy quedan dos esculturas y algunos coletazos que bien se pueden aprovechar.

Si acudís a primera hora tal vez tengáis suerte de encontraros con un pequeño puesto situado justo enfrente de estas esculturas y podáis comprar pescado con las agallas rojas y productos de la huerta con feo aspecto, pero maravilloso sabor.

Y si no, recordad que hay 5 bares y 4 restaurantes.

Lugares así ya no se hacen, ya no se construye siguiendo los dictados de la orografía, obligados a crear recovecos y escaleras imposibles. Pero además, lugares así ya casi no se conservan, y en el caso de Bizkaia, aún es más evidente. El tiempo ha acabado con ellos, aunque, como veis, en este caso, el lugar se ha aliado con el tiempo.


Acceso intrincado al hogar by Diego Jambrina on 500px.com

Bienvenidos a mi pueblo. Ongietorri!

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Afortunadamente, también llueve en el Mediterráneo

Publicado en Cadaqués, Figueres, Girona, Mediterráneo el January 2nd, 2014 por diegojambrina

“En el Mediterráneo, el sol está asegurado”. Podría ser fácilmente un slogan publicitario, pero en realidad es una creencia fuertemente instaurada en el gris y fresco cantábrico peninsular.  Y lo es para bien y para mal. Muchas personas viajan al Mediterráneo buscando la literalidad de la frase. Y otras muchas no viajan precisamente por la literalidad de la frase. En cualquiera de los dos casos, están todas equivocadas.

En el Mediterráneo llueve. Y lo hace, además, con ganas.

Afortunadamente para unas, y desgraciadamente para otras, en el Mediterráneo no siempre luce el sol ni hace calor, lo que permite a los visitantes invertir el tiempo en otras actividades que no sean las de tomar el sol y bañarse en el mar, como, por ejemplo, pasear por las empinadas y rocosas callejuelas de Cadaqués y sacar fotografías.


Turismo del sol truncado por la lluvia by Diego Jambrina on 500px.com

Además de encontraros turistas con caras largas, podéis cruzaros con lugareños y hablar con ellos -porque en estos pueblos tan turísticos también vive gente todo el año- y descubrir que lo que para el visitante son estrechas calles adoquinadas con encanto, para los viejos del lugar son puñeteras piedras resbaladizas que convierten el “ir a buscar el pan” en una actividad de alto riesgo.

Cadaqués es un pueblo de Girona, un lugar en el que resulta difícil encontrar alojamiento para agosto, pero perfecto para visitar en cualquier otra época del año. Un lugar visitado por personas de la provincia, de Cataluña, de España y del otro lado de los Pirineos, y al que se llega tras muchas curvas por una estrecha carretera.

Es posible que tanta visita tan dispar se deba a que de aquí es el dueño de uno de los bigotes más famosos de todos los tiempos: Salvador Dalí. Y si por un casual llegarais al pueblo sin saberlo, no tardaríais más que un paseo de 2 minutos por sus calles para daros cuenta de ello.

 

Con nocturnidad y agua by Diego Jambrina on 500px.com

Pero no es en Cadaqués donde él vivía, sino en un pequeño pueblo llamado Portlligat, a poco más de un kilómetro y 16 minutos a pie. Aquí tenía su inmensa casa donde trabajó hasta que su compañera Gala se murió en 1982.

Merece la pena visitar esta extravagante casa, y recordad que de nada sirve madrugar. Si no compráis la entrada por internet, cuando lleguéis a la taquilla vuestro gozo se hundirá en un profundo pozo; es absolutamente imprescindible ir con la reserva y el día y a la hora señalada.

La visita, guiada, dura aproximadamente una hora. Recorreréis las diferentes habitaciones y os llevaréis la sensación de estar en un laberinto más que una casa. Es parte del encanto. Además, podréis cotillear los objetos personales y ver las camas donde la pareja dormía. Sí, también podréis cotillear sobre por qué dos camas en una misma habitación para una sola pareja.


Recovecos por la casa-museo Dalí by Diego Jambrina on 500px.com

Otra de las actividades que podréis hacer durante los días lluviosos o ventosos, que no he hablado de ello, pero el viento de la tramontana sopla con fuerza y con una constancia que desespera, es ir hasta Figueres y entrar en el Teatro-Museo Dalí.

Para entrar aquí no es necesario reservar con antelación, pero si vais en temporada alta es muy, pero que muy recomendable reservar por internet. También es aconsejable ir a primera hora de la mañana para evitar las aglomeraciones. No suena demasiado tentador, ¿verdad? Visitar un museo y tener que andar esquivando cabezas para poder ver una esquinita de un cuadro resulta tan desesperante como la propia tramontana, pero no podéis dejar de ir. Este loco multidisciplinar dejó grandísimas obras que hay que ver.

Sí, parece que no quiero que vayáis al Mediterráneo, y ni mucho menos a Cadaqués. Entre la lluvia, la tramontana, el suelo resbaladizo y las aglomeraciones he hecho un cóctel que a más de uno le tumbaría. Pero en realidad es todo lo contrario; debe servir para poneros a tono. Yo fui creyendo que en el Mediterráneo el sol estaba asegurado y me encontré con un lugar maravilloso lleno de cultura…

…sí, y de gente.

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Covarrubias, un pueblo de madera y piedra

Publicado en Burgos, Castilla y León, Covarrubias, Fotografía, Lubitel, Viajar el December 18th, 2013 por diegojambrina

Se dice muchas veces que tal y cual pueblo es perfecto para perderse. Covarrubias, sin embargo, es un pueblo que parece estar perdido. Sus casas de entramado de madera son más propias de Alemania que de Castilla y León, y no encontraréis otro pueblo similar en muchos, muchos kilómetros a la redonda.


Covarrubias, un pueblo de madera y piedra by Diego Jambrina on 500px.com

Covarrubias está localizado al sur de Burgos capital y a media hora al este de Lerma. No hay pérdida; encontraréis esas señales marrones por la carretera que indican que por allí se llega a pueblo pintoresco.

Lo de pintoresco lo dirán por la arquitectura, claro, pero seguro que también lo dicen por lo que te puedes encontrar colgado de sus ventanas, como estas pequeñas calabazas. No sé si están ahí para obtener un ingrediente para alguna receta local o como aviso a pretendientes amorosos con intenciones deshonestas.


Ventana soleada by Diego Jambrina on 500px.com

Lo que más destaca de su perfecto y cuidado casco antiguo son las vigas, pilares y otros maderos que en diagonal refuerzan los muros exteriores de las casas, quedando a la vista de la gente y dotando a Covarrubias de un encanto típico de otros pueblos del norte de Europa, como Bretaña, Bélgica o, como decía antes, Alemania.


El tiempo pasa by Diego Jambrina on 500px.com

Pero es algo más al norte, con quien Covarrubias tiene una especial afiliación. Kristina de Noruega fue una de esas hijas de rey que antaño servían para establecer buenas relaciones entre reinos. El rey Haakon IV y el por entonces rey de Castilla, Alfonso X, llegaron a un acuerdo matrimonial y unieron a la hija del primero con el hermano del segundo. Lo más importante de esto es que, 7 siglos después, podemos disfrutar de un festival anual de música noruega y un mercadillo de productos típicos noruegos en el corazón de Castilla y León.


Princesa noruega en Covarrubias by Diego Jambrina on 500px.com

Pero no temáis, si no pudierais ir a finales de septiembre, que es cuando este festival noruego se produce, tenéis otros eventos, como por ejemplo, “la matanza”.

A principios de diciembre en la plaza del pueblo durante un fin de semana hay una comida popular donde se prepara a la parrilla todo lo bueno del cerdo, y por muy poco dinero os podéis cebar sin problema alguno.

De todas formas, no es necesario coincidir con ningún festival, en Covarrubias hay varios restaurantes donde saborear los típicos platos castellanos y algunas carnicerías donde abastecerse de buenos productos de cerdo para volver a casa con algo más que unas fotografías. Aunque si tenéis la luz que yo tuve hace unas semanas, no la desaprovechéis.


La luz está fuera by Diego Jambrina on 500px.com


Luz y sombra y luz by Diego Jambrina on 500px.com

La primavera es también una buena época para visitar el pueblo, si os interesa la fotografía y sois inmunes al polen. Lo digo porque Covarrubias es tierra de cerezos y en esa época se visten de blanco.

Pero si os interesa más comer cerezas que los cerezos en sí, es mejor ir entre abril y julio, cuando se sacan a las puertas de las casas las cajas con la sabrosa cosecha.

La verdad es que cualquier momento es bueno para visitar el pueblo, incluso en verano, cuando el calor más aprieta e invita a zambullirse en las fresquitas aguas del río Arlanza.


Vida y muerte en el río Arlanza by Diego Jambrina on 500px.com

Y que no os despiste esta última fotografía, la tradición y la religión siguen siendo importantes en esta parte del país, mujeres de edad avanzada acuden a misa de 12, pero más importante es la tradición y el pimple. El futuro de la religión, ya véis cuál es. Sin embargo, en los bares hay personas de todas las edades.

Yo soy de los que procesa el santo acto del pintxo y pote.


El futuro de la religión by Diego Jambrina on 500px.com

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Restaurantes románticos, una prueba para cámaras y fotógrafos

Publicado en Fotografía, Restaurantes el December 10th, 2013 por diegojambrina

Si eres fotógrafo o aficionado a la fotografía seguro que has tenido que aguantar de tus amigos y familiares frases de este pelo:  “Esa cámara sí que hará buenas fotos, ¿no?”. Y es que se creen que es la cámara la que hace las fotos y no quien la maneja.

Parte de la culpa la tiene la industria publicitaria (en la que llevo trabajando más de 14 años), que hace creer a la gente que cuanto más dinero te dejes en el equipo, mejores serán tus fotos.

Pues no, casi nunca es así. Casi nunca, porque hay ocasiones en las que sin una buena cámara, da igual cuánta calidad tenga el fotógrafo. Como, por ejemplo, cuando vas a uno de esos restaurantes románticos con una luz tan baja que roza el suelo.

Bien, para estos casos, sí: si no tienes un objetivo superluminoso o una cámara con buen comportamiento en ISOs altos o las dos cosas, no hay nada que hacer. Y cuanto más romántico sea el restaurante, mejor tendrá que ser el equipo.

Esto me pasó en el Petit Komité.


Un restaurante de piedra y madera by Diego Jambrina on 500px.com


Canon EOS 450D, 1/8, f/4, 1600 ISO y buen pulso y revelado digital

No te dejes engañar por el nombre, es un restaurante ubicado en un mítico caserío vasco. Un pequeño rincón que aunque está situado en Galdakao, a tan solo 10Km de Bilbao, te alejas de la capital de asfalto y titanio para adentrarte en la Bizkaia de madera y piedra.

Se podría decir que el Caserío Iraragorri es un oasis temporal.


Cucharas by Diego Jambrina on 500px.com


Fujifilm X100, 1/500, f/2, 1000 ISO y sin miedo a la trepidación

Mi amigo y tocayo Diego Marcos habla del Petit Komité y sus virtudes como restaurante, no sin cierto temor, en su blog www.lamejorchuletadebilbao.com Yo, sin embargo, sigo con mi pataleta.

Sigo defendiendo el buen hacer del fotógrafo por encima del equipo fotográfico y sigo aclarando que hay momentos en los que un buen equipo es fundamental.

Esta foto de la cabeza de caballo esperando eternamente a una cucharada de rica azúcar, es un buen ejemplo de lo primero, aunque técnicamente hablando, ha sido un churro.

¿Por qué? Porque ningún fotógrafo en su sano juicio hubiera hecho esta foto a f/9. Sí, yo sí, pero fue un desliz, y, sin embargo, el resultado fue bueno. La razón está en el cuidadoso revelado digital: aclaré la imagen por las zonas más oscuras, oscurecí las zonas más claras y evité el grano.

¿Y qué conseguí? Mantener dos puntos de interés con muy diferente iluminación en un solo disparo.

Caballo fino by Diego Jambrina on 500px.com


Canon EOS 450D, 1/13, f/9 (descuido que pude salvar) y 800 ISO

El Petit Komité es un lugar tranquilo e invita a quedarse incluso después de comer. Tiene un fabuloso porche en el que, seguramente no habrá problemas de luz, a no ser que vayas a cenar.

Yo fui de noche, así que, aquí fuera la cámara también tuvo mucho que decir.

Para este caso utilicé una cámara sin espejo. Estoy seguro de que contribuyó, junto a mis movimientos sibilinos, a que el gato se mantuviera en su sitio tras varios disparos absolutamente silenciosos y así captar su estado de comodidad.


Gato, sonríe. by Diego Jambrina on 500px.com


Fujifilm X100, 1/8, f/2, 1000 ISO y suaves movimientos y cámara sin espejo

Bueno, pues eso es todo. Recordad las 5 normas básicas para hacer fotos en los restaurantes románticos:

  1. Cámaras que aguanten ISOs altos. Hoy en día la oferta es amplia, aunque la cartera para hacerse con cualquiera de ellas también lo debe ser.
  2. Objetivos luminosos. Cada vez lo son más, pero los precios no varían y continúan siendo caros.
  3. Buen revelado digital. Algunos conocimientos de revelado (yo utilizo el Adobe Bridge).
  4. Concentración. Hay que darse cuenta de que el diafragma del objetivo está abierto al máximo.
  5. Y saber hacer.


Libro por escribir by Diego Jambrina on 500px.com


Fujifilm X100, 1/15, f/2, 2000 ISO y sin miedo

Bienvenidos al oscuro mundo de los restaurantes románticos.

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En este mundo hay tres tipos de personas

Publicado en Fujifilm X100, Guatemala, Viajar, Vídeo el December 4th, 2013 por diegojambrina

En este mundo hay tres tipos de personas: los que hacen turismo, los que viajan y los que no viajan pero dan consejos de cómo hacerlo.

Antes de irme a Guatemala, tuve que escuchar a estos últimos y luchar para que sus consejos no acabaran mediatizando mi viaje. Y tengo que decir que al final lo consiguieron. Me metieron el miedo en el cuerpo y de mi maleta salió la cámara reflex Canon, con sus respectivos objetivos y se coló la pequeña y discreta Fujifilm X100.

Por supuesto, después de haber vivido 30 días sin peligro alguno por tierras guatemaltecas y haber visto a los turistas (gringos en su mayoría) con sus voluminosas cámaras reflex, me arrepentí de tener en mis manos mi cámara con focal fija de 23mm.

Pero ya que estaba allí, traté de sacar todo el partido posible y, además de fotografías, que podéis ver en estos tres post: uno, dos y tres, hice también vídeo.

El resultado es éste: 30 segundos en los que recojo las razones por las que aconsejo a los viajeros acudir sin miedo a este maravilloso país.

 

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Las ruinas mayas (Guatemala 3/3)

Publicado en Fotografía, Fujifilm X100, Guatemala, Maya, Viajar el October 18th, 2013 por diegojambrina

¡Los mayas viven! (Guatemala 2/3)
8 razones por las que visitar este desastroso país (Guatemala 1/3)
Fujifilm X100

Tikal es el destino que no debéis perderos en un viaje a Guatemala. Son las ruinas mayas más maravillosas que existen. Bueno, tal vez no. Aún no lo he decidido. Uaxactún y Yaxhá son otros dos complejos que tienen un atractivo salvaje. Y cuando digo lo de salvaje, lo digo con conocimiento de causa. Bueno, paso a paso que me pierdo.

Lo primero, quiero defender a Guatemala como el mejor país para disfrutar de las ruinas mayas. De la vida maya no hablaré en este post, porque ya lo hice en este otro. Tan sólo apunto que los mayas viven; la mejor noticia que me traje de mi viaje al país centroamericano.

Decía que es el mejor país por la calidad de las ruinas y por su ubicación. Ya estuve en las de la península de Yucatán, en México, que por cierto, fue territorio de Guatemala en otra época, pero no tienen nada que ver. Si queréis ver mi paso por Yucatán pinchad aquí.

Tikal está situado al norte de Guatemala, en la península de Petén. Es la zona selvática del país, la más grande, húmeda, calurosa, salvaje e interesante. Lo único negativo es que la cultura maya sólo se puede encontrar en las piedras. Ni costumbres, ni lengua, ni vestimenta. El paso de los siglos, la religión católica, los españoles y sus descendientes, la incultura y las balas de los fuertes y la dispersión de los débiles han acabado con ella. Sólo en momentos puntuales, llegan mayas de toda Guatemala y sur de México para organizar rituales. Yo no tuve la suerte de estar ahí. Me tuve que conformar con las ruinas, aunque no es poco.


Templo maya en Tikal by Diego Jambrina on 500px.com

Veréis en muchas de estas fotos que la gente no perturba el encuadre. Éste es uno de los motivos por los que Tikal supera con creces la experiencia de Tulum y Chichen Itzá. Aquí no hay prácticamente nadie. Y si pones un poco de empeño, sudor y horas y, por supuesto, un poco más de dinero tendrás las ruinas prácticamente para ti solo.

Yo estuve dos días en la zona y entré dos veces al Parque Nacional de Tikal, una por la tarde y otra por la mañana. Disfrutando del atardecer y el amanecer. Es un recinto gigante, tiene 16Km2 y más de 3.000 estructuras. No os preocupéis, no repetiréis templos. Y si lo hacéis, disfrutaréis doblemente.


El jaguar permanece petrificado ante la luna by Diego Jambrina on 500px.com

Además, podréis tener la complicidad del guía y subir templos supuestamente prohibidos. Os animo a hacerlo, eso sí, siempre y cuando seáis respetuosos con cada escalón que piséis.

Para evitar compartir templos y caminos con más turistas, es esencial que os alojéis dentro del Parque. Yo lo hice en Tikal Inn. Es un hotel caro: 100$ la noche, pero tienes 1/3 de entrada al Parque y el guía pagado y si os alojáis dos días podréis visitar las ruinas a la tarde del primer día y a la mañana del segundo. Si decidís alojaros fuera del Parque, tendréis que pagar la entrada cada vez que entréis, pagar al guía y el desplazamiento.

Para que os hagáis una idea, “la excursión del amanecer” en un hotel situado en El Remate, el pueblo más cercano a Tikal fuera del Parque, os cuesta 95$, sólo la excursión. Tendréis que sumar la noche de hotel. Además, eso de levantarse de la cama y empezar a caminar por la selva es genial.

Dejo ya los consejos en plan Lonely Planet y vuelvo a las emociones de Tikal. A las emociones y al esfuerzo.

Como os decía, Tikal está en plena selva, y, por tanto, hace calor y es húmedo, así que cuando subáis las empinadísimas escaleras del templo hacerlo despacio y sin peso en la espalda. La bajada podría parecer menos cansina, pero no os dejéis llevar por el optimismo. Si no estáis en buena forma, cuando volváis al suelo notaréis cómo vuestros muslos se vuelven como piedras centenarias y vuestros pasos tendrán cierto toque ridículo.


Los templos mayas se elevan por encima de la selva by Diego Jambrina on 500px.com

Pero antes de bajar de la pirámide, sentaros y disfrutar del silencio (el guía se ha quedado al pie del templo, esperando), de la aparente inmensidad de la selva de Petén y de las cimas del resto de templos. Podría haber estado una hora sin hacer nada más que nada. Ni una foto siquiera. Bueno, eso no, las fotos son sagradas.


El templo Jaguar asoma entre la selva de Petén by Diego Jambrina on 500px.com

Uno de los guías que nos acompañó es estudiante de arqueología, y, como tal, a él sólo le interesaban las piedras. La selva que invade las ruinas no es más que un estorbo. A mí sencillamente me parece maravilloso. Es maravilloso y asombroso cómo la naturaleza se impone a la creación del hombre con una facilidad pasmosa. Los árboles crecen literalmente encima de las pirámides y la mezcla de arquitectura y selva lo envuelve todo en un ambiente decadente e histórico. Me encanta.

Y es por eso por lo que dudo por si me gustó más Tikal o Uaxactún o Yaxhá.

Esta foto es de Uaxactún, un complejo a media hora por una carretera infernal del Parque Natural de Tikal. Aquí la mayoría de las estructuras están bajo el poder de la selva. Se ha invertido mucho menos dinero en su cuidado y restauración, esa es la razón. Pero a mí me encanta así.

Otro de los encantos de Uaxactún es que, en las dos horas que estuve por allí, no me crucé con ningún turista, tan sólo con la gente que vive en el pueblo, con la que intercambias una sonrisa.


La selva se impone by Diego Jambrina on 500px.com

Dicen que en ese pueblo hay casas con muros de las construcciones mayas de hace más de 800 años, pero lo único que vi fue miseria y una pista de aterrizaje que divide el pueblo y las ruinas en dos. Es una pista que se utilizó durante los años 20 y 30 para la comodidad y el saqueo de los arqueólogos gringos, que no hacían otra cosa que abrir los templos, vaciar el interior y largarse denjándolo todo patas arriba.

De todas formas, lo que hay en Uaxactún es digno de ver. Mirad qué os podéis encontrar tras unos bonitos árboles.


La selva devora las ruinas de Uaxactún by Diego Jambrina on 500px.com

De vuelta a Tikal, y si el mundo de las piedras no lo es todo para vosotros, podéis encontraros con una fauna muy amistosa. Como este hambriento coatí que nada ni nadie, ni siquiera un pesado con una cámara, le perturba.

También podéis ver monos araña y aulladores, aunque estos son menos simpáticos y recelan del humano. Aunque lo más interesante no es verlos, sino escucharlos. Si uno no tuviera un guía a su lado que le advierte de que el sonido brutal que se mueve por la selva es del mono aullador, pensaría que está a punto de ser devorado por un jaguar.


Dos mamíferos en uno by Diego Jambrina on 500px.com

También podéis tropezaros con un pequeño cementerio de coches que los gringos dejaron abandonados allá por 1950. Un regalo de nuestro guía, porque por aquella zona del parque no va casi nadie. Así que ésta es una fotografía de algo muy poco visto y muy poco fotografiado. Sois unos privilegiados. De nada.


La Era del metal y la basura en Tikal by Diego Jambrina on 500px.com

Y me falta mostraros Yaxhá. Otro de los lugares arqueológicos mayas más importantes de la zona.

Pocos son los turistas que se acercan hasta allí. Está a una hora en coche de El Remate, ese pueblo del que antes he hablado, y la carretera en sus kilómetros finales no es más que una pista forestal llena de socavones. Pero merece mucho la pena visitar el lugar.

Pirámides como ésta salpican una magnífica selva y está permitido subir a casi todas ellas. Yo en el momento de sacar la foto, me encontraba justamente en la cima de una. Subí a todas las que pude. ¡Piernas, para qué os quiero!


Templo maya en Yaxhá by Diego Jambrina on 500px.com

La última pirámide que subí, junto con mi sufrida mujer, es ésta de la foto. Desde ella se ve la selva, cada vez más cercada por los campos de cultivo, y los preciosos lagos que salpican el lugar, y un suave viento nos soplaba para rebajar el sudor acumulado de tanto subir y bajar pirámides de muchos siglos de antigüedad.


Desde lo alto del templo lo sagrado es la naturaleza by Diego Jambrina on 500px.com

Las ruinas mayas de Guatemala son imprescindibles. Son de esos lugares a los que quieres volver, a pesar de que el mundo está lleno de países y lugares dignos de visitar y la vida del trabajador es demasiado corta.

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