Encontró la felicidad tumbado en el sofá

Publicado en Este trabajo es mío, Literatura el July 23rd, 2014 por diegojambrina

Encontró la felicidad tumbado en el sofá. Y la sensación fue tan fuerte, que por un instante lo confundió con un deseo. ¿Puedes ser feliz conscientemente? se preguntó.

Siempre había pensado que la felicidad no se sentía en el momento, sino en el recuerdo. Siempre había creído que eran momentos pasados, que el tiempo traía la confirmación de que aquello que vivió fue un momento feliz. Pero, eso de ser y estar al mismo tiempo y en tiempo presente, lo creía absolutamente imposible.

En realidad, pensaba, es el tiempo el que crea la felicidad. ¿Acaso no recuerdas aquel peligro, aquel incómodo viaje, aquel mal entendido, aquella vez que te perdiste en la niebla sin oír nada más que tu rápida respiración como un momento feliz?

Sonrió. Lo hizo para exteriorizar su felicidad y para decirse a sí mismo, sí, es cierto, ahora mismo eres feliz.

Y tuvo la tentación de compartir aquel momento con su mujer, pero pensó, o simplemente temió, que aquella sensación se desvanecería tan rápido y con tan poco encanto como se desvanece la luz del sol al bajar de golpe la persiana. Además, ¡menuda chorrada!: Escucha, me siento feliz. Eso no es algo que se pueda decir y no parecer idiota. O mejor dicho, eso no es algo que se pueda decir. Punto. Se vive, y, viviéndolo, lo compartes. No hay otro modo.

Al día siguiente, llegó la hora del tiempo. Un recuerdo del momento en que el deseo y la realidad se abrazaron. Pero el recuerdo no vino solo. Llegó con él una reflexión, un pensamiento, una incredulidad, una búsqueda de la razón… un error.

Los momentos felices se viven y se recuerdan, pero no se analizan, porque si lo haces, se desvanecen tan rápido y con tan poco encanto como se desvanece la luz del sol al bajar de golpe la persiana.

Fin

 

Este es el segundo relato corto que publico. Si quieres leer el primero, pincha aquí. Pero te advierto, provoca una profunda depresión. 

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Correr detrás de la imagen

Publicado en Algorta, Bilbao, Fotografía, Fujifilm X100, Getxo, Suiza el July 7th, 2014 por diegojambrina

La paciencia es una de esas virtudes que los grandes fotógrafos tienen y resaltan en sus entrevistas, charlas y libros, pero, a veces, es más divertido desprenderse de ella y echar a correr, cámara en mano, detrás de la imagen.

Bueno, tampoco es plan de correr como pollo sin cabeza hasta desplomarse sin fuerzas y sin foto.

Basta con mirar a tu alrededor, echarle una pizca de intuición, tener la cámara preparada con su ISO, velocidad y apertura adecuada y andar con pies ligeros. Seguro que en cualquier momento encuentras la imagen y tienes que esprintar para darle alcance.

No tengas miedo en no llegar, en ocasiones ocurrirá que la acción es mucho más rápida que tú y el encuadre se llena de vacío. No importa. Lo importante es que te lo has pasado bien en el intento. Y además, cuando sí lo logras, cuando alcanzas el objetivo, la satisfacción es mucho mayor.

Sí, no hay nada como cuando aprietas el botón y te dices “la tengo”.

Photograph Correr para entrar en calor by Diego Jambrina on 500px

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El método para saber si la fotografía es para ti

Publicado en Algorta, Bizkaia, Euskadi, Fotografía, Fujifilm X100, Getxo el June 15th, 2014 por diegojambrina

El fotógrafo José Manuel Navia asegura tener un método eficaz para saber si alguien está hecho para ser fotógrafo. Cuesta unos 3.000€, pero afirma sin titubeos que funciona. El método consiste en pagar un viaje a la persona en cuestión al lugar del mundo que más le atraiga fotografiar. Da igual cuál: Tanzania, Egipto, Canadá, Mongolia… el que quiera. Estará él sólo sacando fotos durante tres semanas. Para este viaje se invertirán unos 2.400€. A su vuelta, se le organiza, con los 600 restantes, otro viaje. Esta vez a un pueblo de Castilla y León. Al que sea. Si al acabar los dos viajes, no ha disfrutado haciendo fotos tanto en un sitio como en otro, no está hecho para la fotografía.

Y así empieza este post sobre mí y el mundo a 300 metros de mi casa.

Hoy me he levantado y tras pensar adónde podría ir para sacar fotos, me he acordado del amigo Navia, y me he dicho: “vamos a comprobarlo”. Así que he dejado la moto en el garaje y he salido por mi pueblo con la sana intención de divertirme haciendo fotos sin que importara nada más. Y el resultado ha sido fantástico.

No quiero decir que las fotos hechas hayan sido fantásticas, sino que me lo he pasado en grande. Incluso he sonreído. Aprovechando que estaba escondido tras mi Fuji X100 y que me daba la sombra, una enorme sonrisa ha aparecido en mi cara cuando ese maravilloso perro loco se convertía en un iluminado.

Fotografiar solo es también una liberación. Evita las prisas. Puedes sentarte y esperar a que alguien pase por ese bonito fondo que has encontrado sin tener que dar explicaciones a nadie. Y si el que pasa, no viste como te hubiera gustado o ha pasado demasiado rápido, o demasiado lento, o demasiado lejos, o demasiado cerca, pues esperas un poco más. Y así hasta que, por fin, aparece la chica que estabas esperando: de rosa y distraída con su móvil a juego.

Hoy me he sentido invisible. Mientras mis modelos fotografiados estaban deslumbrados por la luz intrusa y yo me encontraba agazapado en la sombra, nadie parecía verme. Es una de esas tácticas de las que suelen hablar los streetphotographers: ser invisible. Un imposible que hoy se ha hecho realidad.

E incluso me ha dado tiempo a desprenderme de la tiranía del color.

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“Me lo pido”, con José Manuel Navia

Publicado en Fotografía el May 24th, 2014 por diegojambrina

Clase Magistral de fotografía de José Manuel Navia

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El pasado sábado 17 de mayo, el Club Deportivo Eibar organizó una nueva jornada de fotografía. Y, como cada año, me senté y esperé a que el ponente nos hablara de su obra, pero no lo hizo. Al menos, no como suele ser habitual. En esta ocasión, lo importante no era el fotógrafo presente, sino los fotógrafos que estamos por llegar.

José Manuel Navia nos hizo dos preguntas: ¿qué fotógrafo quieres ser? y ¿qué fotógrafo puedes ser? Y entonces empezó todo.

La primera respuesta es más o menos fácil. Si te gusta la fotografía de calle perfectamente encuadrada de Cartier-Bresson, solo tienes que pedírtelo: “Me pido ser Cartier-Bresson”. O si te gusta la fotografía pura de la grandiosidad de la naturaleza, te pides ser José Benito Ruiz. O si a ti lo que te va es la acción y el riesgo y te puede lo de contar lo que se vive en las guerras, te pides ser Robert Capa. Tú decides.

Bueno, no del todo. Tu entorno tiene mucho que decir, y, como decía Navia, si tienes mujer, hijos y más letras con el banco que el abecedario, la guerra la tienes en casa por plantearte siquiera convertirte en fotógrafo de guerra. Así qué, piensa muy bien la respuesta. ¿Qué fotógrafo puedes ser?

Así comenzó una Master Class, que con el paso de los minutos se convirtió en una clase magistral de fotografía. Y la diferencia es abismal.

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Ahora, en este blog, me hubiera gustado hacer un resumen de la jornada, pero me resulta hasta insultante siquiera intentar parecerme a algo de la clase magistral de Navia. Así que, me he decantado por una recopilación de frases que me parecen de gran utilidad para cualquiera que haga fotos, es decir, para los fotógrafos, porque “si haces fotos, eres fotógrafo”, ¿o no?

Una aclaración más: algunas son citas casi literales del propio Navia, otras son ideas y otras son citas o ideas de otros fotógrafos que Navia mencionó, como Eugene Smith, Paul Strand y otros clásicos. Lo malo es que no sé cuál es cuál. Mil perdones. Fue la emoción del momento que anuló mi capacidad -escasa- de buen alumno.

  1. Hay que vivir la fotografía con la ilusión de un amateur.
  2. Hay gente que piensa que se puede fotografiar viajando en pareja.
  3. Deja que el mundo se mueva. ¡¿Para qué te vas a mover tú?! No corras.
  4. La fotografía sirve para expresar certezas o expresar dudas.
  5. Una imagen tiene que ser un mensaje claro.
  6. La herramienta, como el photoshop, no es la que miente, es el fotógrafo.
  7. No hay que forzar la realidad, hay que creer en ella.
  8. Una buena fotografía significa mucho, pero no sabemos qué.
  9. Prescinde del zoom, para tomar distancia de la realidad.
  10. La mayoría de las mejores fotos están ya en las fotos que hemos hecho.
  11. La cámara es mi libreta de notas.
  12. No me gusta robar fotos. Robar no está bien.
  13. Las fotografías que quedan son las fotos sencillas.
  14. Contar historias más complejas con fotos más sencillas. ¡Eso es la hostia!
  15. A mí me interesa lo que pasa entre dos instantes decisivos.

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Texto: del de siempre, Diego Jambrina Merino.

Fotos: de mi nuevo amigo José Luis Revuelta Ibáñez ©Joselure www.joselure.com

 

Si queréis ver cómo fue la jornada con Tino Soriano del pasado año, pinchad aquí

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Bretaña, la región de la luz. Al oeste de París.

Publicado en Bretaña, Canon, Fotografía, Viajar el May 16th, 2014 por diegojambrina

La Parte I de mi viaje al pasado: Caminando por Bretaña.

Alguien escribió una vez que París era la ciudad de la luz, y así se quedó. Pues yo voy a escribir que Bretaña es la región de la luz, a ver qué pasa.

Las estrechas calles de esos magníficos pueblos construidos hace más de cinco siglos, bombardeados por la estupidez humana hace poco más de 50 años y rehabilitados por la sensibilidad que aún pervive en cierta gente crean encuadres muy atractivos para esos locos que pintamos con luz.

Además, Bretaña tiene una arquitectura originalmente religiosa, reconvertidas en lugares de culto al turismo, con una luz de colores especialmente atractiva. Me resisto a escribir que la luz es divina. Vaya, lo acabo de hacer.

Bretaña es un buen destino que visitar, pero habrá que tener especial cuidado en la época del año que se elige para ello. Las santas vacaciones que hemos tenido en abril fueron un acierto. Poco turista, salvo en Le Mont Saint Michel (frontera con Normandía), interrumpe en el encuadre sin previo aviso, pero si lo hace aprovéchalo y dispara. A veces mejora la composición inicial.

He oído que en verano, las estrechas calles se vuelven más estrechas por la cantidad de turistas extranjeros que se suman a los nacionales, pero si no hay opción de elección, no dejéis de ir. Siempre tendréis rincones y momentos olvidados por la mayoría.

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Viaje al pasado. Caminando por Bretaña.

Publicado en Bretaña, Canon, Fotografía, Francia, Viajar el May 11th, 2014 por diegojambrina

La parte II de mi viaje al pasado: Bretaña, la región de la luz.

Cuando camino por las calles y las ciudades de Bretaña, no camino por un lugar, sino por una época. Vannes, Vitrè, Rennes, Quimper, Dinan son simples nombres que rápidamente se olvidan. Un día estoy en Vannes, al otro en Dinan y al siguiente ya no recuerdo cuál es cuál. Pero esto, que podría parecer un motivo que desaliente su visita, es todo lo contrario.

En Bretaña disfruté como pocas veces lo he hecho en tierra francesa, y eso a pesar de que para disfrutar de un ambiente animado, el local adecuado es cualquier panadería un domingo cualquiera.

Será precisamente por eso, porque la tranquilidad lo inunda todo, por lo que estas calles me han llenado tanto. Claro que este sentimiento no es posible en Le Mont Saint Michel, una maravillosa roca unida al continente por una exigua lengua de tierra atestada de turistas, comercios para turistas y precios para turistas.

Y ¿entonces qué tiene de maravillosa? Pues su presencia en la distancia. Una vez dentro, se pierde todo el encanto y pocos son los momentos en los que encuentras motivos que capturar.

La marea es una de las grandes protagonistas de esta región, no solo de Francia sino del mundo. Es tan oscilante que con algo de baja mar es absolutamente imposible ver dónde carajo se ha metido el agua. Me hubiera quedado sentado en un silla el tiempo necesario para ver hasta dónde es capaz de irse el mar y cómo sube de rápido, eso sí, con una buena manta y unas cuantas cervezas locales bien frías. Dejaré, para otra visita, la sidra de la que tanto hablan los turistas y beben los bretones.

Volviendo al otro líquido, el nivel del mar maneja unas cifras difíciles de comprender para alguien que vive en el Cantábrico. Son unos 15 metros de desnivel, lo que sumado al hecho de que hay una plataforma continental con poquísima inclinación, es absolutamente imposible ir a darse un chapuzón sin perder de vista la toalla. Así que, se las han ingeniado para las épocas veraniegas.

Vuelvo para atrás para destacar otro de los motivos por los que no os podéis perder esta zona de Francia. Por cierto, es uno de esos territorios con un fuerte sentimiento nacional, pero no nacional francés sino bretón, algo que les hace dignos.

Volvía para atrás, decía, para insistir en el hecho de que caminar por Bretaña es caminar por una época pasada. Las casas de entramado de madera que aún quedan en pie, aunque dobladas por el tiempo y, se intuye, por una falta de rigor arquitectónico, son sin duda los responsables de esta sensación, pero se puede retroceder algo más de 500 años. Se puede retroceder hasta 5.000 años, cuando los rudos bretones eran capaces de poner en pie una piedra de 18,5 metros de altura y un peso de 280 toneladas. También podríamos decir que, además de rudos, eran inteligentes bretones, porque la fuerza no pudo ser suficiente.

Es en el Golfo de Morbihan donde se encuentra este menhir, llamado Brisé, concretamente en Locmariaquer. Ya no se puede ver en pie, pero aún así os aseguro que sus 4 partes impresionan bastante.

La imaginación se dispara viendo estos restos megalíticos y la carne se te pone de gallina cuando entras en una de estas construcciones.

Desperdigados por la zona, se pueden encontrar bastantes dólmenes de diferentes tamaños, pero todos en buen estado de conservación, aunque algunos de ellos han sido invadidos por casas de este siglo. ¿Se podría llamar arquitectura de fusión?

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Leer, viajar, huir.

Publicado en Fotografía, Literatura, Viajar el March 31st, 2014 por diegojambrina

Este fin de semana he sufrido una borrachera de sinceridad, y la resaca está siendo insoportable. Los estúpidos trucos en los que creía para superarla, esta vez, no me han servido para nada. He vomitado todo lo que llevaba dentro, y, aún así, las palabras continúan perforándome el estómago. Necesito otra cosa. Necesito un libro, una película, un viaje. Necesito huir.

Aunque, por alguna razón que sospecho, esta vez voy a necesitar algo más.

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La fotografía como expresión emocional

Publicado en Arte, Fotografía el March 10th, 2014 por diegojambrina

La fotografía es una actividad que resulta fácil de calificar, pero difícil de entender. Y lo es porque apenas han pasado 150 años desde su aparición. Nadie discute que la pintura sea una disciplina artística, y nadie lo hace porque los seres humanos compartimos con ella el mismo origen: las cavernas. Somos coetáneos. Sonrío al pensar cómo algún loco cavernario sentía orgullo creador por pintar su mano en la pared de su cueva y sus compañeros de vivienda se burlaban de él gritándole “¡pero si solo es tu mano, pringao!”.

Eso mismo es lo que ocurre ahora con ciertas fotografías. Son simples manos, o pies, los que llenan el encuadre, y no entendemos que su significado nada tiene que ver con la anatomía.

Se ha hablado mucho sobre esto y hasta se ha escrito de manera sesuda. Joan Fontcuberta tiene un libro titulado “estética fotográfica” muy interesante. En él se recogen ensayos de pioneros y artistas de la fotografía y de otras disciplinas. Escritos que a pesar de estar redactados hace más de 60 años tienen plena vigencia; lo que reafirma la idea de que la fotografía no está siendo valorada por todo el mundo como lo que es: una disciplina artística, un medio de comunicación y una herramienta de documentación, aunque no precisamente en este orden.

Yo he tratado mucho tiempo la fotografía como una herramienta de documentación, y en este blog lo podéis comprobar, pero estoy abriendo mi mente y mi lente, y en este post no vais a ver lugares sino ideas.

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Vivir en libertad

Publicado en Algorta, Arte, Bizkaia, Euskadi, Fotografía, Fujifilm X100, Getxo el February 13th, 2014 por diegojambrina

Casi todo el mundo teme a la muerte. Piensa en ella, se estremece y actúa con la esperanza de darle esquinazo tanto tiempo como pueda, dejando la vida para otro momento, momento que jamás llegará.

Eduardo Larrea, alias “El Divino”, alias “Karolo”, no es como casi todo el mundo. Él espera a la muerte tranquilo, con las manos en los bolsillos, vacíos de dinero y llenos de vivencias.

Su casa, a la que llama “txinbito”, no es más que un minúsculo lugar en el pequeño barrio de El Puerto Viejo de Algorta (Getxo, Bizkaia). Dos ventanas, las dos rotas; una puerta, rota; una taza de váter; un camastro y pocas cosas más es lo que tiene. Pero cosas son. Nada sin importancia. Karolo es un hombre rico, que atesora algo que muy pocos llegaremos a soñar: una vida en completa libertad.

Una vez tuvo un trabajo, uno de esos de 8 a 3 y de lunes a viernes. Cuatro años en un banco, en Barcelona. Cuatro años viendo a las mismas personas, haciendo lo mismo día tras día, hasta que se encaró con el miedo y le dijo: ahí te quedas.

Viajó por todo el mundo. La lista de países es envidiable hasta para un turista adinerado de hoy. Y vivió como siempre había querido vivir, sin ataduras de ningún tipo.

Jamás volvió a tener la seguridad de un empleo fijo, ni una nómina, ni una rutina, ni un jefe, ni nadie que le obligara a hacer lo que él no quisiera hacer. Cantó, bailó, posó, pintó y actuó en unas cuantas películas, como en “El fabuloso mundo del circo”, compartiendo escena con el gran John Wayne.

 

Eduardo Larrea, nacido en el Puerto Viejo de Algorta en 1931, murió en el instante en que salió por la puerta de aquel banco en Barcelona, el mismo instante en que nació su personaje inmortal.

 

Su gran parecido con las imágenes clásicas de Cristo, le ayudó a trabajar de modelo de múltiples pintores, entre ellos Dalí, quien le contrató para alguna de sus creaciones y con el que estuvo en su casa de Cadaqués. Se le empezó a conocer como “El Divino”.

Jamás ha ganado más dinero que el necesario para vivir, aunque pudo haberlo hecho, pero la industria discográfica ya era voraz en su época, y sus presiones no pudieron doblegarlo. Ahí se queda la industria, su dinero y Luis Mariano, quien, envidioso y temeroso de la calidad vocal de “El Divino”, hizo que prescindieran de él en los escenarios de París.

Italia, Bélgica, India, Estados Unidos, Turquía, Suecia… en cada uno de estos lugares “El Divino” ha amado la libertad y ha sido quien ha querido ser. Ahora, vive sus últimos años en su pueblo natal, y comparte su tiempo con quien quiera escucharle.

Si algún día visitas Algorta y te cruzas con él, párate, escúchale y aprende a ser tú mismo.

Si quieres saber más de Karolo y su filosofía, Kepa Acero hizo hace tres años unos vídeos en los que se muestra tal y como es.

“Procura ser feliz con poco”
Karolo, “El Divino”.

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El aprendizaje duele

Publicado en Arte, Fotografía el February 10th, 2014 por diegojambrina

Es importante que sepas que el aprendizaje duele. Y cuanto más viejo seas, mayor será el dolor. Así que, si te perturba compartir cama y comida con los sentimientos, joder, no abras la puerta. El aprendizaje jamás deberá cruzarla.

 

Solo cuando no tenemos puerta que cerrar, es cuando aprendemos.

Con pocos años y ninguna vergüenza estamos dispuestos a aprender. Lo estamos tanto que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Todo lo que hacemos es una magnífica creación, aunque sea la mayor tontería del mundo. Y con cada tontería, avanzamos, ganamos, disfrutamos y, por supuesto, aprendemos.

Pero esto ocurre cuando somos niños, cuando los sentimientos y el orgullo aún no se han cruzado en el camino. Y una vez que se cruzan, todo se lía.

Como resultado de ese cruce, surge el dolor. Y dependerá de tu umbral del dolor, tu capacidad para aprender. Además, las miradas y las palabras, pasan de ser animosas y mimosas, a hirientes y perturbadoras.

Y así, cuando decides apuntarte a clases otra vez, y recibes las críticas de los profesores, duele.

Y así, cuando decides participar en concursos y los fallos de los jurados no muestran entusiasmo por tus creaciones, duele.

Sí, cuando decides abrir la puerta al aprendizaje, estás dejando pasar el dolor.  Y cuanto más viejo seas, mayor será el dolor. Pero no te preocupes demasiado tiempo. Piensa. Recapacita. Escribe un post. Lee un post. Y después, siente, avanza, disfruta y aprende.

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